SEO
Un cliente te pregunta si su empresa sale cuando alguien busca su servicio en ChatGPT. Puedes abrir ChatGPT, preguntar y ver qué pasa. Lo que no puedes es responder con un número, ni saber si ocurre lo mismo en Gemini, en Perplexity o en el AI Mode de Google. Así está hoy la visibilidad en IA: se opina mucho y se mide poco.
Aparecer en una respuesta de IA no es una sola cosa
Antes de medir hay que decidir qué cuenta como aparecer. Nosotros separamos tres señales en cada respuesta:
- Mención. El nombre de la marca, o uno de sus alias, aparece escrito en el texto. Con enlace o sin él.
- Cita. Un enlace de la respuesta apunta a la web de la marca. Tiene además posición: el orden de tu dominio entre los enlaces.
- Visible. Mencionada o citada. Es la métrica de cabecera, la que se mira primero.
De ahí sale la que más decisiones cambia: la tasa de cita. De las respuestas que te nombran, en cuántas hay un enlace a tu web. Una marca muy mencionada y poco citada tiene un problema distinto al de una marca que no aparece. La primera ya existe para el modelo y le falta que le devuelva tráfico; la segunda ni existe. Con un solo porcentaje de «visibilidad» las dos parecen iguales.
La visibilidad en IA no es portable
Este es el dato que más gente se salta: el 91 % de las URLs citadas por estos buscadores aparece en un solo motor. Es decir, medir uno no te dice casi nada de los demás.
La consecuencia práctica es incómoda para el sector. Un informe que solo mira ChatGPT no es un informe de visibilidad en IA, es un informe de ChatGPT. Y si tu cliente está en el sector donde manda Perplexity, o donde manda el AI Mode de Google, ese informe le está midiendo el motor equivocado.
Google no es un motor, son cuatro sitios distintos
Con Google hay que ir con más cuidado todavía, porque una misma consulta puede darte cuatro resultados diferentes en la misma pantalla: resultados orgánicos, AI Overview, AI Mode y pack local. Nosotros los tratamos como cuatro superficies separadas, cada una con sus tres señales.
Y con una distinción que parece un detalle y no lo es: no es lo mismo que Google no generara respuesta de IA para ese prompt que la generara sin tu marca. En el primer caso no has perdido nada, en el segundo sí. Si los dos casos caen en el mismo porcentaje, el número ya no sirve para tomar ninguna decisión.
Si compites en tu ciudad, Google cita tu ficha, no tu web
Desde el verano de 2026, en las consultas locales el AI Mode de Google ha dejado de citar páginas web para citar fichas de Google Business, con enlaces que identifican la entidad en lugar del dominio. En esas consultas, ocho de cada diez citas del AI Mode van a la ficha.
Piensa qué significa eso para una medición que solo busca tu dominio en el texto de la respuesta: te dará cero. Y el cero será falso. La marca estaba ahí, citada, recomendada al usuario, pero por la puerta de la ficha. AIrketing decodifica ese identificador, lo cruza con el pack local y aprende cuál es la ficha de cada marca, así que la reconoce aunque Google no enlace su web. Sin eso, un negocio local es invisible en su propio informe.
Este es el hueco más grande del mercado ahora mismo, y llega justo cuando el hábito cambia: el uso de IA para pedir recomendaciones locales pasó del 6 % al 45 % de los consumidores en un año. Para España y en español no hay datos públicos de nada de esto. Por eso lo medimos.
Lo que tiene evidencia y lo que se vende sin ella
Buena parte de lo que hoy se vende como «optimización para IA» no tiene efecto demostrado sobre las citas: schema, llms.txt, textos kilométricos. Lo que sí aparece en los datos es más aburrido y más difícil de vender: estar en fuentes de terceros, ofrecer datos concretos y tener la ficha de Google en orden.
Eso no quiere decir que la parte técnica sobre. Si los bots de IA no pueden renderizar tu web, si el robots.txt les cierra la puerta o si la página tarda ocho segundos, no hay nada que citar. Por eso AIrketing incluye una auditoría con motor GEO: robots, renderizado con JavaScript, rendimiento, datos estructurados y cómo ven tu web los bots de IA. Es el suelo, no la palanca. Sirve para descartar que el problema sea técnico antes de gastar tres meses en contenido.
Guardar la respuesta cruda, porque Google va a cambiar
Google cambia el formato de sus resultados cada pocas semanas. Lo comprobamos el mismo día del lanzamiento: por la tarde cambió el formato de los enlaces.
Por eso guardamos la respuesta completa noventa días. Cuando el parseo mejora, cualquier fila anterior se recalcula sin volver a gastar una sola llamada. El histórico de un cliente no se queda congelado con los errores de interpretación del mes en que se midió. Y cuando un proveedor falla, la fila se guarda con su mensaje y se muestra como «sin datos», nunca como «no apareces». Mentirle al cliente en su propio panel sale carísimo.
Qué ve el cliente cada semana
AIrketing pregunta cada semana a ChatGPT, Gemini, Perplexity y Google los prompts que el cliente quiere vigilar, con su ciudad y su idioma, y registra si la marca aparece, cómo y dónde. Los cuatro motores van en paralelo y con un prompt de búsqueda unificado, para que las cifras sean comparables entre sí.
Encima de eso hay identidad de marca (nombre, alias editables y entidad de Google, porque una marca no es solo un dominio), una sección Local con mapa que muestra la posición en el pack local, las competidoras, sus valoraciones y su ranking, consejos generados a partir de los datos medidos, evolución semanal con informe descargable e integración con Google Analytics 4 para cruzar visibilidad con tráfico. Los planes se diferencian por capacidad, no por funciones: nadie se queda sin la sección Local por pagar el plan pequeño.
Por dónde empezar
Antes de contratar nada, haz este ejercicio: escribe los diez prompts que un cliente tuyo escribiría de verdad, con la ciudad incluida, y guárdalos. Son la única lista que importa. La mayoría de las discusiones sobre visibilidad en IA se resuelven al ver que la empresa estaba vigilando prompts que nadie escribe.
Con esa lista ya puedes medir. Puedes pasar tu web por el radar de auditoría GEO en radar.airketing.com para descartar lo técnico, y probar AIrketing catorce días sin tarjeta para ver, con número y por motor, qué pasa cuando alguien pregunta por lo que tú vendes.
Un cliente potencial abre ChatGPT y escribe «mejores empresas de X en Murcia». Salen tres nombres. Si el tuyo no está, no te enteras de nada: no hay Search Console que te avise, ni una posición que caiga, ni una gráfica que baje. Simplemente dejas de recibir esas llamadas sin saber nunca que existieron.
Ese es el verdadero problema del posicionamiento en ChatGPT, y no es el que se está contando. No es que no se sepa qué hacer. Es que casi nadie está comprobando si lo que hace sirve de algo.
En SEO nadie aceptaría trabajar así
Ninguna empresa contrata SEO sin mirar posiciones. Se acuerda un punto de partida, se trabaja y al cabo de unos meses se mira si las palabras clave han subido. Si no han subido, hay una conversación incómoda. Esa disciplina es lo que ha mantenido honesto al sector durante veinte años.
En GEO esa disciplina todavía no existe. Las propuestas que llegan a nuestras manos suelen ser una lista de tareas: datos estructurados, contenido en formato pregunta y respuesta, un fichero llms.txt, fichas actualizadas en directorios. Todo suena razonable. Pero no hay una medición antes ni después, así que ninguna de esas propuestas puede demostrar que haya movido una sola cita.
Trabajar así tiene un coste concreto, y hay un ejemplo reciente que lo enseña muy bien.
El caso llms.txt: una recomendación masiva que nadie comprobó
Durante meses, medio sector recomendó subir un fichero llms.txt a la raíz de la web para que los sistemas de IA entendieran mejor tu contenido. La idea era plausible: un robots.txt para modelos de lenguaje.
Ahrefs revisó 137.210 dominios en mayo de 2026. El 97 % de esos ficheros no había recibido ni una sola petición. De las pocas que llegaron, el 77 % venían de auditores SEO y no de sistemas de IA: menos del 1 % procedía de bots como OAI-SearchBot o PerplexityBot. SE Ranking hizo lo propio con 300.000 dominios y no encontró correlación entre tener el fichero y aparecer en respuestas de IA.
Ninguna de las compañías implicadas lo ha confirmado nunca. Ni OpenAI, ni Google, ni Anthropic, ni Meta, ni Perplexity, ni Mistral han dicho que sus sistemas en producción lean ese fichero. John Mueller, de Google, lo comparó con la vieja metaetiqueta de keywords: una señal que los buscadores dejaron de mirar hace quince años.
Ponerlo cuesta diez minutos y no hace daño. Lo relevante no es el fichero. Es que una recomendación se extendió a miles de webs durante meses y nadie la comprobó, porque nadie estaba midiendo. Con una línea base y una medición mensual, esa recomendación se habría caído sola en la segunda revisión.
Lo que sí aparece cuando alguien mide
Cuando se analizan las páginas que acaban citadas, salen cuatro factores, y ninguno es un truco de configuración.
Autoridad del dominio. En un análisis de 278 preguntas de software B2B con 3.508 citas, el 42,6 % venían de páginas con Domain Rating de 80 o más. En la muestra de Ahrefs, el 65,3 % de las páginas citadas superaban DR 81.
Posicionamiento orgánico. El 58 % de las páginas situadas en el top 10 de Google acabaron también citadas. El SEO clásico no ha desaparecido. Se ha convertido en el requisito previo.
Frescura. La antigüedad mediana de una página citada era de 3,9 meses. Casi el 70 % se había publicado en el último año.
Menciones de terceros. Las páginas que nombraban seis marcas o más recibían 2,13 citas de media, frente a 1,21 de las que no nombraban ninguna. Que hablen de ti en comparativas y listados ajenos pesa más que lo que digas tú en tu propia web.
Hay un dato más que ordena las prioridades. De las 1.000 páginas más citadas por ChatGPT, el 67 % son fuentes que un equipo de marketing no puede influir de forma realista, y Wikipedia se lleva ella sola el 29,7 % de las citas. Queda alrededor de un tercio repartido entre contenido educativo, reseñas, noticias y blogs.
Ninguno de esos cuatro factores se arregla tocando tu web. Si una propuesta de GEO solo habla de lo que hay dentro de tu dominio, está trabajando sobre la parte pequeña del problema, y encima sobre la que no puede demostrar.
Conviene decir de dónde salen estos números. Son muestras mayoritariamente en inglés y de sectores concretos, medidas en un momento determinado. Los propios autores avisan de que no son factores universales. Sirven para orientar la estrategia, no para sustituir a medir tu caso.
Por qué esto no se resuelve haciendo una búsqueda a mano
La reacción natural es abrir ChatGPT y preguntar por tu sector a ver qué sale. Hazlo, pero no saques conclusiones. La misma pregunta hoy y mañana puede darte marcas distintas, y una respuesta suelta no distingue una caída real de una casualidad.
Para que el dato signifique algo necesitas repetir la medición cada semana, sobre las diez o quince preguntas que de verdad hace tu cliente, y no solo en ChatGPT: también en Gemini, en Perplexity y en el buscador con IA que lleve integrado el navegador. Son varios cientos de consultas al mes. Y no basta con anotar si sales o no. Hay que registrar en qué posición apareces, qué competidores salen contigo y qué fuentes cita el sistema para decirlo. Esa última columna es la que te dice dónde hay que trabajar.
Es un problema de instrumentación, no de curiosidad. Por eso construimos AIrketing: mide tus preguntas en seis modelos de forma recurrente, guarda quién aparece, en qué posición y con qué fuentes, y te enseña la tendencia en vez de la anécdota. Tiene prueba gratuita sin tarjeta, y en la primera medición ya sabes en cuántas de tus preguntas clave existes.
Primero la línea base, después el trabajo
El orden es el mismo que aceptarías en cualquier otra disciplina. Primero sabes dónde estás, luego decides qué mover, y a los tres meses compruebas si se ha movido.
Empieza por la línea base. Sin ella, cualquier plan de GEO, incluido el nuestro, es una opinión bien argumentada. Y ya has visto lo que valen las opiniones bien argumentadas en este terreno.
Cuando tengas la medición delante, la conversación cambia. Ya no se habla de checklists, sino de qué fuentes concretas te están dejando fuera y qué hace falta para entrar en ellas. Esa segunda parte es un trabajo de meses sobre autoridad, contenido y presencia en sitios que no controlas, y es lo que hacemos en la parte de GEO de Sozpic. Si quieres que le pongamos números a tu caso, hablamos.