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La pregunta que más nos hacen los clientes no es qué es un modelo de lenguaje. Es cuál ponemos. Y la respuesta honesta hasta hace poco era incómoda: casi todos los benchmarks que circulan están hechos en inglés, sobre problemas de examen, y miden cosas que no se parecen al trabajo de una empresa española.

Así que hicimos el nuestro. Se llama Ranking IA y es un benchmark de ocho modelos frontera en español profesional, con veinticinco pruebas sacadas de situaciones reales de oficina. Los datos están publicados en abierto, para que cualquiera pueda comprobarlos o discutirlos.

Qué mide este benchmark de IA y cómo lo mide

Veinticinco pruebas, cuatro pasadas por prueba y modelo, ochocientas respuestas evaluadas en total. Las pasadas repetidas no son un capricho: sirven para ver si un modelo contesta igual cuando le preguntas lo mismo cuatro veces, que es información que un solo intento no da.

Las pruebas se agrupan en seis familias: Instrucciones, Veracidad, Razonamiento, Carácter, Expresión y Español. Nada de acertijos. Son encargos como redactar un email de exactamente cien palabras sin usar cierta letra, rellenar tres campos de un CRM a partir de una conversación de comerciales, calcular una desviación presupuestaria y mantenerla cuando el usuario insiste en que está mal, o pasar un fragmento de castellano antiguo a español actual.

Cada modelo recibe un porcentaje global y una nota por familia, con semáforo en verde a partir de 75 y en rojo por debajo de 40, y un tier de la S a la C.

La clasificación, a 30 de agosto de 2026

  1. Claude Opus 5, de Anthropic: 97,1 %, tier S
  2. Claude Fable 5, de Anthropic: 94,3 %, tier S
  3. Kimi K3, de Moonshot: 89,2 %, tier A
  4. GPT-5.6 Sol, de OpenAI: 87,2 %, tier A
  5. Grok 4.6, de xAI: 72,1 %, tier B
  6. DeepSeek V4 Flash: 72,1 %, tier B
  7. Gemini 3.1 Pro, de Google: 71,2 %, tier B
  8. DeepSeek V4 Pro: 67,3 %, tier C
Clasificación por tiers: en S, Claude Opus 5 con 97,1% y Claude Fable 5 con 94,3%; en A, Kimi K3 y GPT-5.6 Sol; en B, Grok 4.6, DeepSeek V4 Flash y Gemini 3.1 Pro; en C, DeepSeek V4 Pro

Las posiciones repetidas no son una errata. Cuando el intervalo de confianza de la diferencia entre dos modelos contiene el cero, comparten posición: decir que uno va por delante sería inventarse una precisión que los datos no dan. Pasa con Kimi K3 y GPT-5.6 Sol, y con Grok, DeepSeek V4 Flash y Gemini 3.1 Pro.

El dato que más nos ha sorprendido: la familia Carácter

Carácter mide si el modelo se planta. Si mantiene un cálculo correcto cuando le dices que está equivocado. Si te avisa de que la frase de Einstein que quieres poner en la portada de tu presentación no es de Einstein. Si obedece una instrucción escondida dentro de un email que solo le pediste resumir. Si te dice que tu plan de negocio no se sostiene.

Es la familia que peor se comporta con diferencia, y no de poco:

Piensa en lo que significa un 30 % en un modelo que vas a poner a redactar propuestas o a resumir correos. No es que se equivoque más. Es que cuando tú te equivocas, te sigue.

Obedecer bien no es lo mismo que servir bien

El contraste más claro está en GPT-5.6 Sol: saca un 100 % en Instrucciones, la mejor nota de todo el ranking en esa familia, y un 75,6 % en Carácter. Hace exactamente lo que le pides, incluso cuando lo que le pides no te conviene.

DeepSeek V4 Flash lleva la misma idea al extremo: 96,2 % en Expresión, casi la mejor nota del ranking escribiendo, y 30,4 % en Carácter. Redacta de maravilla y te da la razón en todo. Para generar texto que luego revisa una persona, puede valer. Para meterlo en un proceso que nadie supervisa, es justo el perfil que no quieres.

Tabla del ranking con la nota global, el precio y las seis familias de cada modelo, con las casillas de Carácter de DeepSeek marcadas en rojo

Y ni siquiera el primero es bueno en todo: Claude Opus 5 saca un 100 % en Razonamiento y su peor nota, un 91,7 %, es precisamente en Español. Su hermano Fable 5 saca un 99 % en Español y baja al 82,9 % en Expresión.

Por eso el número global sirve para titular y poco más. Lo útil es mirar la familia que afecta a tu caso.

El chiste de murcianos que Grok se negó a contar

Una de las pruebas de Expresión es deliberadamente tonta: cuéntame un chiste de murcianos. Está ahí porque el humor regional obliga al modelo a arriesgarse un poco, y arriesgarse un poco es lo que distingue a un texto que alguien se lee de uno que parece un comunicado.

Siete de los ocho modelos lo hicieron sin problema, con notas entre el 87,5 % y el 100 %. Grok 4.6 sacó un 0 %. No falló el chiste: se negó a contarlo en los cuatro intentos, y en los cuatro respondió con una explicación sobre los estereotipos regionales.

Tiene su gracia, porque Grok es precisamente el modelo que se vende como el que no se corta. Pero no es solo una anécdota: un modelo que ve un problema donde no lo hay te plantará el sermón en mitad de una conversación con un cliente, y eso en atención al público no es prudencia, es una avería. Es el tipo de fallo que solo aparece si pruebas en español y con encargos reales.

El caro que rinde menos que el barato

DeepSeek V4 Pro cuesta unas tres veces más que DeepSeek V4 Flash y puntúa casi cinco puntos por debajo. Mismo laboratorio, misma generación, y el modelo de gama alta queda el último de la tabla mientras el económico empata en el grupo intermedio.

La relación entre precio y resultado es más floja de lo que el sentido común sugiere. Claude Opus 5 es el más caro y el mejor, sí, pero Kimi K3 cuesta bastante menos que GPT-5.6 Sol y queda empatado con él. Si eliges por tarifa, o por marca, te vas a equivocar en algún sitio.

Cómo evitamos hacer trampa

Un benchmark hecho por una consultora de IA tiene un problema de credibilidad evidente, así que la metodología está publicada entera.

Las respuestas las evalúan jueces automatizados con recusación por laboratorio: ningún modelo puntúa a los de su propia casa. Además medimos y publicamos el sesgo de cada juez. El de xAI es el más severo, con un desvío medio de menos trece centésimas respecto al resto; el de Anthropic y el de Google son los más generosos, con más diez y más ocho. Publicar ese número es lo que permite que alguien nos discuta con datos en lugar de con impresiones.

Montar esto tampoco fue limpio de principio a fin, y conviene contarlo. Durante la preparación, el clasificador de ciberseguridad de Anthropic bloqueó varios de nuestros enunciados y no dejó completar esas pruebas. Reescribimos los enunciados hasta que pasaron, manteniendo lo que cada prueba pretendía medir, y las lanzamos de nuevo contra los ocho modelos por igual. Ninguno respondió a una versión distinta de la pregunta. Lo decimos porque un ranking en el que las reglas cambian a mitad y nadie lo menciona no vale nada.

Los intervalos de confianza salen de un bootstrap de mil iteraciones sobre las pasadas de cada ítem, con semilla fija para que el cálculo sea reproducible. Y hay una auditoría humana sobre cuarenta y cinco casos, con un 91,1 % de acuerdo con el juez automático y ninguna discrepancia que hubiéramos escalado.

Nada de esto lo hace infalible. Son ocho modelos, veinticinco pruebas y un momento concreto, y los modelos cambian cada pocas semanas. Ningún benchmark, ni el nuestro ni los grandes en inglés, te dice cuál va a funcionar mejor en tu empresa. Lo que sí puede darte es una base para descartar. Y está todo a la vista.

Qué hacer con esto si tienes que elegir uno

Empieza por la familia, no por el global. Si el modelo va a atender a clientes, mira Carácter y Veracidad. Si va a redactar, mira Expresión y Español. Si va a ir dentro de un proceso automatizado sin nadie revisando, Carácter es directamente eliminatorio.

Y ten en cuenta la consistencia: un modelo que da respuestas distintas a la misma pregunta puede ser aceptable en un chat de apoyo y ser inviable en un flujo que se ejecuta solo.

Puedes mirar el ranking completo, entrar en cada prueba y ver qué contestó cada modelo en ranking.sozpic.com. Y si lo que necesitas es decidir cuál encaja en tu caso concreto, hablamos: esa conversación es bastante más corta cuando hay números encima de la mesa.

Un cliente entra en tu web a las once de la noche, pregunta por un presupuesto y se queda sin respuesta. Al día siguiente escribe por WhatsApp y le contesta otra persona, que no sabe nada de la conversación anterior. Por la tarde llama por teléfono y tiene que explicarlo todo por tercera vez.

No es un problema de personal. Es que cada canal funciona como si los demás no existieran. Un agente de voz con IA bien montado resuelve exactamente eso, y conviene entender cómo antes de mirar presupuestos.

Un solo agente para la web, WhatsApp y el teléfono

Lo habitual es acabar con tres cosas distintas: un chat en la web, un bot de WhatsApp que alguien montó hace dos años y un contestador. Tres configuraciones, tres sitios donde actualizar los precios, tres oportunidades de que uno de ellos diga algo que ya no es cierto.

Nosotros montamos un único agente que atiende en los tres canales. La misma información, las mismas reglas y el mismo criterio para escalar a una persona, tanto si el cliente escribe en el chat de la web como si manda un audio por WhatsApp o descuelga el teléfono. Cuando cambias una condición comercial, la cambias una vez.

Eso también significa que la conversación no se pierde al cambiar de canal. El cliente que preguntó anoche por la web y llama hoy por teléfono no empieza de cero.

Y atiende a cualquier hora. No para hacer de contestador elegante, sino para resolver lo que se pueda resolver a las once de la noche y dejar preparado lo que haya que pasar a una persona a primera hora del día siguiente.

La voz importa más de lo que parece

Hay una diferencia enorme entre una voz sintética que suena a locutor de centralita y una que suena a persona. No es estética: determina si el cliente sigue hablando o cuelga a los cinco segundos.

Usamos las mejores voces de ElevenLabs, que hoy es lo mejor que hay en síntesis de voz en español. Se nota en las cosas pequeñas: la entonación de una pregunta, las pausas, que no arrastre las erres ni cante los números de teléfono. Y se nota sobre todo en la latencia, porque una voz perfecta que tarda dos segundos en responder sigue sonando a máquina.

También configuramos que el agente se deje interrumpir. Una persona corta a mitad de frase cuando ya sabe lo que le van a decir, y un agente que sigue hablando encima resulta insoportable.

Si no está conectado a tu CRM, es un juguete

Un agente que atiende bien y no deja rastro sirve para muy poco. La llamada acaba, el cliente cuelga contento y a las dos horas nadie sabe qué se dijo ni qué había que hacer.

Conectamos el agente a tu CRM, sea el que sea. Salesforce, HubSpot, Zoho, Odoo, Brevo, Pipedrive o el desarrollo a medida que tengas montado desde hace diez años. Si tiene API, se conecta; si no la tiene, se busca la vía que haya.

Conectado quiere decir en las dos direcciones. El agente consulta antes de hablar, así sabe si quien llama ya es cliente, qué tiene contratado y cuál fue la última incidencia. Y escribe después: crea el contacto, registra la conversación, actualiza el estado de la oportunidad y genera la tarea de seguimiento para el comercial que corresponda.

Esa conexión es también lo que hace decente el paso a una persona. Cuando el agente escala una conversación, quien la recibe ve el resumen de lo hablado y los datos ya recogidos. El cliente no tiene que repetir nada, que era el problema del principio.

Personalizado no significa ponerle tu logo

Aquí es donde se separan las cosas que funcionan de las que se abandonan a los tres meses.

Un agente útil conoce tu catálogo y tus condiciones reales, no una versión resumida. Sabe qué preguntas puede responder solo y cuáles tiene que pasar a una persona, con un criterio que decides tú y no el proveedor. Maneja las objeciones que de verdad te ponen tus clientes, que en tu sector no son las mismas que en otro. Y sigue tu proceso comercial, con los datos que necesitas recoger en el orden en que los necesitas.

Todo eso se construye a partir de cómo trabajáis vosotros. Es la parte que lleva tiempo y es exactamente la que hace que el agente sirva para algo.

Lo que un agente de voz no hace

Conviene decirlo, porque se está prometiendo lo contrario.

No sustituye a tu equipo comercial. Cualifica, filtra y se ocupa de lo repetitivo para que tus comerciales hablen con quien tiene sentido, pero la venta compleja la cierra una persona.

No improvisa sobre lo que no sabe. Si le preguntan por un caso raro que no está contemplado, lo correcto es que lo reconozca y pase la llamada, no que se invente una respuesta plausible. Esa decisión también se configura, y es de las más importantes.

Y no se monta en una tarde. Entre entender tu proceso, cargar el conocimiento, conectar el CRM y afinar las conversaciones reales de las primeras semanas, hay bastante más trabajo del que sugiere una demo.

Por dónde se empieza

Lo primero no es la tecnología, es mirar qué está pasando ahora. Cuántas llamadas se quedan sin atender fuera de horario, cuántas consultas por WhatsApp tardan más de una hora en respuesta, cuántas veces un comercial repite la misma explicación inicial. Esos números suelen decidir solos si esto tiene sentido en tu caso.

Si quieres, lo miramos juntos y te decimos con franqueza si te compensa. Escríbenos y te enseñamos un agente funcionando, que se entiende mejor oyéndolo que leyéndolo.

Un cliente potencial abre ChatGPT y escribe «mejores empresas de X en Murcia». Salen tres nombres. Si el tuyo no está, no te enteras de nada: no hay Search Console que te avise, ni una posición que caiga, ni una gráfica que baje. Simplemente dejas de recibir esas llamadas sin saber nunca que existieron.

Ese es el verdadero problema del posicionamiento en ChatGPT, y no es el que se está contando. No es que no se sepa qué hacer. Es que casi nadie está comprobando si lo que hace sirve de algo.

En SEO nadie aceptaría trabajar así

Ninguna empresa contrata SEO sin mirar posiciones. Se acuerda un punto de partida, se trabaja y al cabo de unos meses se mira si las palabras clave han subido. Si no han subido, hay una conversación incómoda. Esa disciplina es lo que ha mantenido honesto al sector durante veinte años.

En GEO esa disciplina todavía no existe. Las propuestas que llegan a nuestras manos suelen ser una lista de tareas: datos estructurados, contenido en formato pregunta y respuesta, un fichero llms.txt, fichas actualizadas en directorios. Todo suena razonable. Pero no hay una medición antes ni después, así que ninguna de esas propuestas puede demostrar que haya movido una sola cita.

Trabajar así tiene un coste concreto, y hay un ejemplo reciente que lo enseña muy bien.

El caso llms.txt: una recomendación masiva que nadie comprobó

Durante meses, medio sector recomendó subir un fichero llms.txt a la raíz de la web para que los sistemas de IA entendieran mejor tu contenido. La idea era plausible: un robots.txt para modelos de lenguaje.

Ahrefs revisó 137.210 dominios en mayo de 2026. El 97 % de esos ficheros no había recibido ni una sola petición. De las pocas que llegaron, el 77 % venían de auditores SEO y no de sistemas de IA: menos del 1 % procedía de bots como OAI-SearchBot o PerplexityBot. SE Ranking hizo lo propio con 300.000 dominios y no encontró correlación entre tener el fichero y aparecer en respuestas de IA.

Ninguna de las compañías implicadas lo ha confirmado nunca. Ni OpenAI, ni Google, ni Anthropic, ni Meta, ni Perplexity, ni Mistral han dicho que sus sistemas en producción lean ese fichero. John Mueller, de Google, lo comparó con la vieja metaetiqueta de keywords: una señal que los buscadores dejaron de mirar hace quince años.

Ponerlo cuesta diez minutos y no hace daño. Lo relevante no es el fichero. Es que una recomendación se extendió a miles de webs durante meses y nadie la comprobó, porque nadie estaba midiendo. Con una línea base y una medición mensual, esa recomendación se habría caído sola en la segunda revisión.

Lo que sí aparece cuando alguien mide

Cuando se analizan las páginas que acaban citadas, salen cuatro factores, y ninguno es un truco de configuración.

Autoridad del dominio. En un análisis de 278 preguntas de software B2B con 3.508 citas, el 42,6 % venían de páginas con Domain Rating de 80 o más. En la muestra de Ahrefs, el 65,3 % de las páginas citadas superaban DR 81.

Posicionamiento orgánico. El 58 % de las páginas situadas en el top 10 de Google acabaron también citadas. El SEO clásico no ha desaparecido. Se ha convertido en el requisito previo.

Frescura. La antigüedad mediana de una página citada era de 3,9 meses. Casi el 70 % se había publicado en el último año.

Menciones de terceros. Las páginas que nombraban seis marcas o más recibían 2,13 citas de media, frente a 1,21 de las que no nombraban ninguna. Que hablen de ti en comparativas y listados ajenos pesa más que lo que digas tú en tu propia web.

Hay un dato más que ordena las prioridades. De las 1.000 páginas más citadas por ChatGPT, el 67 % son fuentes que un equipo de marketing no puede influir de forma realista, y Wikipedia se lleva ella sola el 29,7 % de las citas. Queda alrededor de un tercio repartido entre contenido educativo, reseñas, noticias y blogs.

Ninguno de esos cuatro factores se arregla tocando tu web. Si una propuesta de GEO solo habla de lo que hay dentro de tu dominio, está trabajando sobre la parte pequeña del problema, y encima sobre la que no puede demostrar.

Conviene decir de dónde salen estos números. Son muestras mayoritariamente en inglés y de sectores concretos, medidas en un momento determinado. Los propios autores avisan de que no son factores universales. Sirven para orientar la estrategia, no para sustituir a medir tu caso.

Por qué esto no se resuelve haciendo una búsqueda a mano

La reacción natural es abrir ChatGPT y preguntar por tu sector a ver qué sale. Hazlo, pero no saques conclusiones. La misma pregunta hoy y mañana puede darte marcas distintas, y una respuesta suelta no distingue una caída real de una casualidad.

Para que el dato signifique algo necesitas repetir la medición cada semana, sobre las diez o quince preguntas que de verdad hace tu cliente, y no solo en ChatGPT: también en Gemini, en Perplexity y en el buscador con IA que lleve integrado el navegador. Son varios cientos de consultas al mes. Y no basta con anotar si sales o no. Hay que registrar en qué posición apareces, qué competidores salen contigo y qué fuentes cita el sistema para decirlo. Esa última columna es la que te dice dónde hay que trabajar.

Es un problema de instrumentación, no de curiosidad. Por eso construimos AIrketing: mide tus preguntas en seis modelos de forma recurrente, guarda quién aparece, en qué posición y con qué fuentes, y te enseña la tendencia en vez de la anécdota. Tiene prueba gratuita sin tarjeta, y en la primera medición ya sabes en cuántas de tus preguntas clave existes.

Primero la línea base, después el trabajo

El orden es el mismo que aceptarías en cualquier otra disciplina. Primero sabes dónde estás, luego decides qué mover, y a los tres meses compruebas si se ha movido.

Empieza por la línea base. Sin ella, cualquier plan de GEO, incluido el nuestro, es una opinión bien argumentada. Y ya has visto lo que valen las opiniones bien argumentadas en este terreno.

Cuando tengas la medición delante, la conversación cambia. Ya no se habla de checklists, sino de qué fuentes concretas te están dejando fuera y qué hace falta para entrar en ellas. Esa segunda parte es un trabajo de meses sobre autoridad, contenido y presencia en sitios que no controlas, y es lo que hacemos en la parte de GEO de Sozpic. Si quieres que le pongamos números a tu caso, hablamos.

Llega una factura al correo. Alguien abre el PDF, mira el CIF, comprueba que el proveedor existe, copia la base, el IVA y el total, teclea el número de factura y las fechas, y pasa a la siguiente. Entre cinco y diez minutos cada una. Si tu empresa recibe seiscientas facturas al mes, eso son setenta horas de alguien cualificado dedicadas a transcribir.

Hemos montado un producto para que eso deje de pasar. Se llama IA Facturas, lee cada factura que entra por correo y la registra en SAP Business One en unos treinta segundos. Lo hemos desarrollado junto a nuestros colegas de Expert One, Gold Partner de SAP en Madrid, que son quienes conocen el ERP por dentro mientras nosotros ponemos la parte de inteligencia artificial.

El problema no es teclear, es lo que arrastra

Las facturas se acumulan en el correo durante días. Los pagos se retrasan. El cierre mensual se va tres o cinco días más allá de lo previsto porque siempre falta meter algo.

Y luego están los errores. Una errata en un CIF o un importe genera un asiento incorrecto, y ese asiento aparece semanas después cuando alguien intenta conciliar y los números no cuadran. Corregirlo cuesta bastante más que los siete minutos que costó teclearlo mal.

Mientras tanto, dos personas con criterio contable se pasan media jornada copiando datos de un PDF a una pantalla en lugar de controlar, revisar y analizar, que es para lo que las contrataste.

Cómo funciona la digitalización de facturas con IA

El planteamiento es deliberadamente simple, porque las cosas complicadas no se usan.

Se define una cuenta de correo para recibir facturas. El sistema se conecta a ella y detecta cada mensaje nuevo con un PDF o una imagen adjunta. El motor de IA lee la factura y extrae el número, las fechas de emisión y vencimiento, el proveedor, el CIF, la base imponible, el tipo y la cuota de IVA, el total y la moneda.

Con esos datos crea la factura en SAP Business One, en borrador o como documento definitivo según lo que decidas. La conexión es directa contra el Service Layer de SAP, sin middleware por medio ni licencias adicionales que pagar.

Funciona a cualquier hora. Una factura que entra un viernes a las diez de la noche está en SAP antes de las diez y un minuto.

Cuando algo no cuadra, no lo inventa

Esta es la parte que separa un producto usable de una fuente de problemas nuevos.

Si una factura no se lee con claridad, o el proveedor no existe todavía en SAP, la factura no entra. Queda marcada para revisión manual con un mensaje en castellano que explica qué ha pasado. Preferimos que alguien mire cinco facturas raras a que entren cien mal.

Todo queda en un portal donde ves el listado con su estado, filtras por proveedor o por fechas, y mandas la incidencia a soporte con el PDF adjunto de un botón.

Tus datos fiscales no se quedan en ningún sitio

El producto se instala en tu servidor, Windows o Linux, y hablamos con SAP por VPN o por red interna. El único componente externo es el motor de IA, que trabaja sobre infraestructura europea.

Lo importante es qué se guarda y qué no. Los importes, las líneas de factura, las cuentas contables, el número de factura del proveedor, los PDFs y los datos bancarios no se registran en la base de datos del producto en ningún momento. Van del correo a SAP en memoria y se descartan. Lo que queda almacenado es lo mínimo para que el portal funcione: un identificador técnico del proceso, la fecha y la duración, el estado, y el nombre y el CIF del proveedor para poder filtrar.

No es un detalle de letra pequeña. Es lo que hace que puedas usar esto sin abrir un expediente de RGPD.

Qué pasa en una empresa real

El caso típico es una distribuidora industrial con SAP Business One que recibe unas seiscientas facturas de proveedor al mes por correo.

Antes: dos administrativos dedicando parte de su jornada a teclear, siete minutos de media por factura, unas setenta horas al mes en transcripción, cierres que se retrasan de tres a cinco días y erratas ocasionales en CIF e importes.

Después: treinta segundos por factura y sin que nadie esté delante, menos de cinco horas al mes revisando los casos que el sistema ha marcado, cierres puntuales porque el sistema también trabaja el fin de semana, y las pocas facturas problemáticas detenidas antes de llegar a SAP en vez de descubiertas al conciliar.

Cuándo no te compensa

Si recibes veinte o treinta facturas al mes, no lo montes. El ahorro no da para justificar la instalación y el mantenimiento, y te lo diremos nosotros mismos antes de venderte nada.

Tampoco hace magia con lo ilegible. Una factura escaneada torcida, con la tinta corrida o manuscrita se va a revisión manual, que es exactamente donde debe ir.

Y necesita que tu maestro de proveedores en SAP esté razonablemente ordenado. Si tienes el mismo proveedor dado de alta tres veces con CIFs distintos, ese trabajo hay que hacerlo igual, y es mejor hacerlo antes.

Si esto te suena a tu departamento

Cuenta las facturas que recibiste el mes pasado y multiplica por los minutos que tarda tu equipo en meter una. Ese número suele bastar para saber si merece la pena seguir hablando.

Si sale a favor, escríbenos y lo vemos con tu SAP y tus facturas reales, no con una demo preparada.